miércoles, 18 de abril de 2012

EGRESADOS 94

Sergio Florentin nos dice quienes egresaron, junto a él, del 5to 4ta(Bachiller Pedagógico), Turno Tarde, del año 1994.

Las Mujeres eran Mónica Altinier, Lorena Montenegro, Cintia, María Isabel Gomez, Marina Rubina, Espindola, Morena, Abella, Romina Quiastrenec, Miriam Acevedo, Rosa Cáceres, Daysi Esquivel y Silvia Luque.

Los varones eran solo cinco: Ariel Lugo, Emilio Romero, Cristian Ibañez, Sebastian y, claro está, Sergio Florentin.


jueves, 12 de abril de 2012

NOMBRES DE UNA LISTA...¡EXISTENCIAS EN EL PIEDRA! (parte cuatro)

Finalmente la transición del tercer año había quedado atrás. Ya estábamos en la recta final, en los dos últimos de la carrera que habíamos elegido, ya fuera bachiller contable o el pedagógico.

Veintidos eran las chicas de aquel 4to 1ra del 88: Lidia Berger y Marmori(las únicas sobrevivientes de 1ro 12 del 85), Coca Sandra y Rodriguez Ana(las sobrevivientes del 2do 6ta del 86), Toledo, María José Puegher y Sandra Parera (las únicas de las incorporadas en 3ro 1ra del 87 que habían optado por el Bachiller contable). Las demás eran chicas que se incorporaban ese año 88 a nuestro grupo: Coca Miriam, Gabriela Colatruglio, Verónica Corpar, Sandra Cassoratti, Ema Caballero, Diaz Patricia, Mendez, Lopez Verónica, Gutierrez, Mora, Quipildor, Samanta Pobiejajlo, Villalba.

Los varones del curso sumaban 19: Gimenez Elvio, Caceres Miguel Ángel y Gustavo Tupone ( los únicos tres que me acompañaban desde 1ro 12), Esquivel Roberto, Moyano José Luis y Sergio Rodriguez (compañeros desde el 2do 6ta del 86), Gabriel Alfieri, Jaime Calderon, Gonzalez Alejandro (compañeros desde el 3ro 1ra del 87).
Los que se incorporaron al grupo de 4to 1ra, provenientes de otros 3ros fueron: Abalos Gabriel, Diaz Julio, Fernandez Manuel, Jagler Leonardo, Kobal Oscar, Lebran Pedro, Lombardo Adrian, Perchivale Rafael, Roth Marcelo.

A partir de  entonces se iría conformando un excepcional grupo de amigos, que alcanzaría su máximo esplendor en 5to 1ra. A muchos de los últimos incorporados ya los venía tratando desde el año anterior, en los recreos o en, las clases de Educación Fisíca.
Gabriel Abalos era el que más al sur del colegio vivía, a varias cuadras del otro lado de la Monteverde. No obstante ello su casa se transformaría en varias oportunidades en punto de encuentro para celebrar la amistad de aquel grupo de chicas y chicos. Sin duda fue una de las mayores tristezas el hecho que no pudiera pasar a 5to año.
Con "Fita" Perchivale Y "Manolo" Fernández se ampliarían los compañeros que vivían más allá de la Av. San Martín. Fita no terminaría 5to con nosotros sino en el 5to pedagógico.
Leo y Pedro vivían cerca entre ellos y cerca del colegio, en la zona de la 850 y las cercanías a los terrenos del ex ferrocarril de Solano. Ambos llegaban, junto a Oscar, como un grupo compacto e independiente del resto de los nuevos compañeros, situación determinada sin dudas por el hecho de ser alumnos repetidores.
Sin embargo, tal condición no fue impedimento para la plena integración al resto del grupo, que, a decir verdad, a principios de 4to año estaba en proceso de reconocimiento y configuración de un nuevo y, en cierto sentido, definitivo grupo de amigos.
Oscar vivía en la calle 880, a unas cuadras de la 844, en La Florida. ¿Qué decirles de Adrian Lombardo? Mi mejor amigo de la escuela primaria, ahora volvíamos a reencontrarnos en 4to año. Era el que más cerca vivía de la escuela, en la esquina de 895 y 843, por lo que su casa fue convirtiendose en el bunker donde solíamos reunirnos. Julio Díaz, el "salteño", estaría solo en 4to con nosotros ya que regresaría a su provincia.
Marcelo Roth vivía en la 837, entre la 894 y la 893, tambien muy cerca de la escuela. //


domingo, 8 de abril de 2012

VICTOR GABRIEL GULLOTTA (parte uno)

Victor Gabriel Gullotta, alumno del Piedrabuena entre 1969 y 1973 y docente de la misma institución desde 2005 a 2009, además de Historiador, en cuya obra se destaca su interés por la Ciudad de San Francisco Solano, ha querido dejar su aporte a la Historia del Piedrabuena.

A través de un relato pleno de recuerdos, donde sobresalen los datos de nombres y hechos concretos, pero también las emociones e impresiones atesoradas en su memoria y en su espíritu, nos permite conocer parte de su historia personal en el Piedrabuena, relato que se inserta y se retroalimenta con la Historia Integral de nuestra querida Escuela. 

"La primaria la cursé en la Escuela Nro. 64, excepto el segundo grado, que cursé en Villa Dominico, por la enfermedad y muerte de mi mamá.  Cuando egresé de allí estaba ansioso y muy contento por seguir una nueva etapa en el Piedrabuena, una escuela que recién comenzaba pero ya tenía su flamante edificio nuevo casi listo.
Gran parte de mi primer año lo cursé en un aula de madera que estaba en el actual predio de la Escuela 32. Yo venía de aulas de madera, pisos de madera, y techos de chapa acanalada de la Escuela 64. Y así era aquella primera aula del Piedrabuena".

"Mis primeros y queridos profesores, todos señores o grandes damas para mi, fueron: Lago Do Campo (Inglés), de una dulzura y comprensión inconmensurable, que me enseñó un inglés muy intenso que me sentó las bases para poder manejarme en algunos viajes que hice por el mundo. Era soltera. No había tenido hijos pero yo sentía que nos quería como si lo fuéramos. La tuve los cinco años, y debo decir que me marcó. Al egresar fuimos a visitarla a su casa. Allí nos contó de un hermano que había perdido una mano por una acción de grupos revolucionarios de aquel entonces, pero que ella quería mantener en secreto (creo que ya, pasado tanto tiempo, no importa que lo cuente). Se casó de grande con un profesor universitario de Filosofía, y tuvo un triste y trágico final en Mar del Plata. Ha sido una institución para los primeros años del Piedrabuena.
Al igual que la profesora de Geografía Silvia Tocho, una persona ya grande que venía desde La Plata. Dulce, precisa, explicativa; no me olvido su primer clase sobre el sistema solar.
El profesor de Educación Cívica Matarrese, flaco, desgarbado, morocho, de andar rápido, fruncía los labios graciosamente, pero nos explicaba muy bien. Nos hacía reir un poco.
La profesora Cicconi, de Dibujo y Caligrafía, una señora de una prolijidad preciosa. Admiré esa relación de matemática, geometría y dibujo que tenía.
El Profesor Perez, de Botánica, nos hacía cortar hojas y dibujarlas; tenía un tic en el cuello, y me daba por imitarlo, porque también lo admiraba.
La profesora Loprete, de Castellano, que estuvo pocos años y se fue a La Plata. Lamenté mucho su partida: tal vez un secreto amor sentía por ella porque a mi desde chiquito me gustaba escribir. Esos son los profesores del primer años que más recuerdo.
Luego hubo otros, también algunos muy valiosos y otros sencillamente muy mediocres."

"Casi al finalizar ese primer año de 1969 nos pasaron a un aula del edificio nuevo. Fue una sensación magnífica: sentíamos revalorizadas nuestra subjetividad en esos bancos individuales. La Escuela empezó muy bien equipada: biblioteca(atendida por la hna del profesor de Fisica, sr. Vidal), mapoteca, Laboratorio.
También debo destacar la influencia positiva que ejerció en mi la Preceptora Mirta Andrés (Abril), que luego fue Profesora y Regente de la Escuela. Fuimos amigos. Una gran poeta en aquel entonces, y eximia cantante de tangos." 
"Creo que fue la época dorada del Piedrabuena. Tal vez hubo otras, pero yo la siento así. Cuando regresé a ella como Profesor, después de varios años, ya nada era igual".

Con respecto a mis compañeros de 1er año: Yo me sentaba con Ángel Mollica, con quien fuimos grandes amigos -aunque con espacios de tiempo- hasta su muerte acaecida hace cuatro meses. Ana María Cárdenas, de una perspicacia superior. Elsa Kenny, mi primer gran amor, que duró lo que una golondrina de verano, hasta que me la birló otro gran compañero, Jorge Drago -luego Profesor de la Escuela- (¿que será de Jorge?), en un "asalto" organizado por Mabel Rodriguez (ella me enseñó a bailar el rock y a sentir el olor del cabello, ¡arrimados con las canciones de Sandro!).
Mabel seria asesinada junto a su esposo, un primo de Roberto Santucho, por un colectivo o camión que les pasó por encima en la Av. 844, a dos cuadras del Arroyo Las Piedras, en La Florida. Ella estaba embarazada. Fue un hecho que tuvo gran repercusión pública pero nunca se investigó ni se llegó a los culpables
Me acuerdo de su sonrisa, se le hacían dos pocitos en la cara, y tenía las rodillas un tantito arqueadas hacia afuera, que la hacían más frágil y más bella persona todavía. A mi siempre me cargaba pues me decía que era muy inocente, o pelotudo, digamos. Estaba muy adelantada a su edad. Nos superaba a todos en gracia, ganas de vivir y picardía."