Victor Gabriel Gullotta, alumno del Piedrabuena entre 1969 y 1973 y docente de la misma institución desde 2005 a 2009, además de Historiador, en cuya obra se destaca su interés por la Ciudad de San Francisco Solano, ha querido dejar su aporte a la Historia del Piedrabuena.
A través de un relato pleno de recuerdos, donde sobresalen los datos de nombres y hechos concretos, pero también las emociones e impresiones atesoradas en su memoria y en su espíritu, nos permite conocer parte de su historia personal en el Piedrabuena, relato que se inserta y se retroalimenta con la Historia Integral de nuestra querida Escuela.
"La primaria la cursé en la Escuela Nro. 64, excepto el segundo grado, que cursé en Villa Dominico, por la enfermedad y muerte de mi mamá. Cuando egresé de allí estaba ansioso y muy contento por seguir una nueva etapa en el Piedrabuena, una escuela que recién comenzaba pero ya tenía su flamante edificio nuevo casi listo.
Gran parte de mi primer año lo cursé en un aula de madera que estaba en el actual predio de la Escuela 32. Yo venía de aulas de madera, pisos de madera, y techos de chapa acanalada de la Escuela 64. Y así era aquella primera aula del Piedrabuena".
"Mis primeros y queridos profesores, todos señores o grandes damas para mi, fueron: Lago Do Campo (Inglés), de una dulzura y comprensión inconmensurable, que me enseñó un inglés muy intenso que me sentó las bases para poder manejarme en algunos viajes que hice por el mundo. Era soltera. No había tenido hijos pero yo sentía que nos quería como si lo fuéramos. La tuve los cinco años, y debo decir que me marcó. Al egresar fuimos a visitarla a su casa. Allí nos contó de un hermano que había perdido una mano por una acción de grupos revolucionarios de aquel entonces, pero que ella quería mantener en secreto (creo que ya, pasado tanto tiempo, no importa que lo cuente). Se casó de grande con un profesor universitario de Filosofía, y tuvo un triste y trágico final en Mar del Plata. Ha sido una institución para los primeros años del Piedrabuena.
Al igual que la profesora de Geografía Silvia Tocho, una persona ya grande que venía desde La Plata. Dulce, precisa, explicativa; no me olvido su primer clase sobre el sistema solar.
El profesor de Educación Cívica Matarrese, flaco, desgarbado, morocho, de andar rápido, fruncía los labios graciosamente, pero nos explicaba muy bien. Nos hacía reir un poco.
La profesora Cicconi, de Dibujo y Caligrafía, una señora de una prolijidad preciosa. Admiré esa relación de matemática, geometría y dibujo que tenía.
El Profesor Perez, de Botánica, nos hacía cortar hojas y dibujarlas; tenía un tic en el cuello, y me daba por imitarlo, porque también lo admiraba.
La profesora Loprete, de Castellano, que estuvo pocos años y se fue a La Plata. Lamenté mucho su partida: tal vez un secreto amor sentía por ella porque a mi desde chiquito me gustaba escribir. Esos son los profesores del primer años que más recuerdo.
Luego hubo otros, también algunos muy valiosos y otros sencillamente muy mediocres."
"Casi al finalizar ese primer año de 1969 nos pasaron a un aula del edificio nuevo. Fue una sensación magnífica: sentíamos revalorizadas nuestra subjetividad en esos bancos individuales. La Escuela empezó muy bien equipada: biblioteca(atendida por la hna del profesor de Fisica, sr. Vidal), mapoteca, Laboratorio.
También debo destacar la influencia positiva que ejerció en mi la Preceptora Mirta Andrés (Abril), que luego fue Profesora y Regente de la Escuela. Fuimos amigos. Una gran poeta en aquel entonces, y eximia cantante de tangos."
"Creo que fue la época dorada del Piedrabuena. Tal vez hubo otras, pero yo la siento así. Cuando regresé a ella como Profesor, después de varios años, ya nada era igual".
Con respecto a mis compañeros de 1er año: Yo me sentaba con Ángel Mollica, con quien fuimos grandes amigos -aunque con espacios de tiempo- hasta su muerte acaecida hace cuatro meses. Ana María Cárdenas, de una perspicacia superior. Elsa Kenny, mi primer gran amor, que duró lo que una golondrina de verano, hasta que me la birló otro gran compañero, Jorge Drago -luego Profesor de la Escuela- (¿que será de Jorge?), en un "asalto" organizado por Mabel Rodriguez (ella me enseñó a bailar el rock y a sentir el olor del cabello, ¡arrimados con las canciones de Sandro!).
Mabel seria asesinada junto a su esposo, un primo de Roberto Santucho, por un colectivo o camión que les pasó por encima en la Av. 844, a dos cuadras del Arroyo Las Piedras, en La Florida. Ella estaba embarazada. Fue un hecho que tuvo gran repercusión pública pero nunca se investigó ni se llegó a los culpables
Me acuerdo de su sonrisa, se le hacían dos pocitos en la cara, y tenía las rodillas un tantito arqueadas hacia afuera, que la hacían más frágil y más bella persona todavía. A mi siempre me cargaba pues me decía que era muy inocente, o pelotudo, digamos. Estaba muy adelantada a su edad. Nos superaba a todos en gracia, ganas de vivir y picardía."
VICTOR GABRIEL GULLOTTA: "Cuando pasé a sentarme con Elsita juntábamos nuestras piernas y, todavía, luego de varias décadas, sigo sintiendo el estremecimiento que me producía. Era chiquita, delgada, vivaraz, de andar y decir nervioso. Me rompió el corazón. Su mamá fue preceptora durante mucho tiempo, y me queria. Pero francamente no me quiso más cuando años después desarrollé mis ideas políticas. Yo había sido algo así como "un beso del infierno". Y otros tantos, de quienes recuerdo sus rostros, sus gestos, su andar y presencia, pero ya no sus nombres. A todos los conservo con mucho cariño. Todo ello fue una parte de aquel nostálgico primer año en el Piedrabuena." //
ResponderEliminarInteresante y conmovedora evocación. Me toca de muy cerca, porque fui testigo involuntario de época, y de algunos de los sucesos aquí narrados. Por esos años surgió esta perdurable amistad que aún nos hermana con el Prof. Gullotta.
ResponderEliminarGracias por dejar tu comentario!. Tambien fuiste alumno del Piedrabuena o como es que nació esa entrañable amistad con Victor?
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