Cuando un joven docente de la Escuela se acercó para solicitar colaboración para este programa, no dude un instante en acceder.
Pero cómo desperdiciar este espacio en algo tan material como la promoción de mi farmacia, cuando lo que yo siento es hacer una declaración de amor.
El amor que puse en mi trabajo como Director de esta Escuela, el que me acarreara alguna frustración pero muchas más gratificaciones.
En realidad fue un "noviazgo" corto, pero vivido con mucha intensidad.
Ingresé en abril de 1964 como profesor. Fui vicedirector y Director a partir de febrero de 1966.
En marzo del 68 me trasladaron para organizar una nueva escuela en Bernal. Todo ocurrió en menos de cuatro años.
En ese interin me casé y nació mi primer hijo. Esos cuatro años, seguramente, se encuentran entre los más importantes de mi vida.
Yo le brindé todo mi esfuerzo y dedicación, pero ella me devolvió invalorables experiencias y la fascinante posibilidad de contribuir a la transformación de adolescentes en hombres y mujeres de provecho.
Agradezco a la vida la posibilidad que me dió de haber pasado por esta Escuela.
NORBERTO PEREZ
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Testimonio extraído del homenaje que le hicieran las autoridades del Piedrabuena a los egresados de su primera promoción, en ocasión de cumplirse los primeros veinticinco años de existencia de la institución.
Material gentilmente aportado por Susana Gonzalo Ayesa, ex alumna de la Escuela.
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