Tengo frente a mi dos hojas cuadriculadas para carpeta nº3. De a poco comienzan a ponerse amarillentas. Pero no son hojas que pueda arrojar a la basura así nomás. En su margen izquierda figura un nombre y apellido: Carlos Díaz, junto a mi firma y la indicación de la división que cursaba en 1989: 5to 1ra.
El contenido principal y mayoritario de esas hojas corresponde al listado de compañeras y compañeros que tuve a lo largo de mis cinco años en el Piedrabuena. Individualizados en las respectivas divisiones en que me tocó tenerlos, contabilizan casi un centenar de personas que pasaron por el colegio.
Algunas personas de ese listado continúan siendo amistades vigentes. Pero la gran mayoría fueron amistades que, por diversas razones, no prosperaron en el tiempo, existencias que dejamos de notar al desarrollarse en dimensiones paralelas y que rara vez volvieron a cruzarse con la nuestra.
En 1985 los varones que formábamos parte de 1ro 12 sumaban 16. Cuatro de ellos no llegaron a segundo año, ya sea porque repitieron o abandonaron: Triunfini, Rojas, Cisneros y Delgheso. Una de las particularidades que uno nota al leer estas listas de alumnos es que se podría distinguir dos grandes grupos: los que aparecen con nombre y apellido y los que sólo son identificados por su apellido. Quizás se pueda entender esto como una especie de diferenciación que hace el subconciente para agrupar a las personas según el grado de influencia que tuvieron en mí.
De esta manera, aún recordando en 1989 que Delgheso(tampoco estoy seguro que así se escriba) se llama Pablo, algo en mi interior hizo que sólo lo destacase por su apellido. Ya en el poco tiempo que lo tuve como compañero se lo notaba con singular rebeldía en sus formas de vestirse, moverse y expresarse. Tiempo después me enteraría, (por intermedio de mi primo Marcelo Diaz, bajista del grupo) que era el vocalista de una de las primeras bandas rockeras en alcanzar cierta trascendencia en Solano: Señal Roja.
La amistad es, seguramente, junto con el amor, de los valores más poderosos que todo adolescente privilegia sobre el resto. La existencia, en nuestro tiempo de estudiante, giran en torbellino permanente, teniendo a la amistad y el amor como ejes principales, a veces absolutos. Entre aquellos compaņeros se irian perfilando amistades resistentes al paso del tiempo.
¿Quienes eran mis companeros en aquel primer año que concurrí al Piedra? CARLOS ALBERTO BENITEZ, vivía en la 850, del lado de La Florida. Llegaría a ser una de mis principales amistades en los tres primeros años. No pasaría a 4to año. ; MIGUEL ÁNGEL CACERES, ELVIO GIMENEZ Y WALTER ESTEVEZ, eran vecinos entre sí. Vivían en Claypole, en las cercanías del Cotolengo de Don Orione. Walter era el más jodón de los tres y quizás ello haya incidido para que repitiera en 2do año; JUAN CARLOS FIGUEROA vivía del otro lado de la Av. 24, cerca de la Av. San Martín. En varias ocasiones que visité a unos tíos que vivían en la zona, aproveché para ir a visitarlo. Jugaba muy bien al fútbol. Lamentablemente no pasó a 3er año.
RAUL GALLARDO vivía del otro lado del Arroyo Las Piedras. Para ir a su casa cruzaba un puente precario a la altura de la 852. Recuerdo que frente a su casa había varias canchas de fútbol y un extenso espacio despoblado que solía cruzar para ir a lo de Benitez. Un día para el otro fue ocupado por infinidad de familias, constituyendo el enorme asentamiento ilegal de Monteverde y el arroyo. Gallardo era también un pibe bastante despreocupado por el estudio, y de tan bromista que era, a veces se ponía algo pesado. Aún así le tenía cierta estima. Creo que no pasó a 4to año por las materias no aprobadas y por cuestiones vinculadas a su mal comportamiento; MIGUEZ, fuimos dos años compañeros y nunca supe mucho de él. Supongo que a la mayoría de mis compañeros les pasó lo mismo. Era un pibe de cuerpo pegueño, muy tímido. Pasó a la posteridad cuando en una clase de inglés, a una cuestión respondió: güi, güi!.
Me parece que PABLO MORALES era su amigo de mayor confianza. Buen pibe era Pablo. Rubio, de ojos claros, no muy alto. Respetuoso, moderado. Vivía en la calle Lila, a una o dos cuadras de la Av.24. Repitió también en 2do año. No lo ví más.
GUSTAVO RAMOS Y GONZALO RETAMOSO eran muy diferentes pero parecían hnos. Vivían a muy pocas cuadras de distancia entre sí y eran los compañeros que más cerca vivían de casa, del lado sur de la 844 y cerca de la 893 Ramos, y de la 895 Gonzalo. Ello determinó que muchas actividades del colegio las hicieramos juntas, por lo general en casa de ellos. Fueron tan amigos que hasta parece que se pusieron de acuerdo en repetir juntos el 2do año.
Finalmente, GUSTAVO TUPONE lentamente se iría consolidando como uno de los más valorados amigos que me dió la escuela secundaria al día de hoy. También rubio, de ojos claros, contextura mediana, vivía en la esquina de 841 y 897. Tenían una carpintería en la misma casa. Recuerdo que en la primaria un compañero vivía sobre la 841 y supe un día que un colectivo había chocado la casa de la esquina, sin imaginar que era la de un futuro amigo.//
Una pena que las fotos no se puedan ver en grande, cuantas caras conocidas y sin saber sus nombres!!!
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